miércoles, 24 de abril de 2019

LA CIENCIA DE LOS MAGOS - LAS APLICACIONES DEL OCULTISMO



Después de haber recorrido lo que precede, el lector casi se dirá seguramente: « acabamos de exponernos un sistema más o menos ingenioso sobre puntos tan extranjeros para el positivismo contemporáneo, que todo esto nos parece muy metafísico. Citaciones, tomadas a autores que han vivido en épocas muy diferentes, a nosotros muestran que este sistema es muy viejo, en sus grandes líneas, y que la humanidad, cansada del alimento sólida de la Ciencia, vuelve a las azucareras de la filosofía a principios de cada siglo ». 

El lector plenamente tendría razón si nuestro fin fuera tenernos allí y reemplazar por el misticismo filosófico el pesimismo que invadió toda la generación precedente. El misticismo es tan peligroso para nuestra opinión como el materialismo, y los estudios científicos serán siempre el refugio de los espíritus inquietos o desalentados. Pero todo tiene que rehacer en los métodos de exposición científica. La multiplicidad de los detalles y la ausencia de una síntesis general atropella los espíritus más eminentes y la especialización se impone todos de hora muy buena. Entonces, si les decimos a todos los jóvenes ávidos de trabajo y de novedad: « Vuélvase sin temor hacia este pasado que se le desfiguró; busque el método que permitió a Egipto hacer nacer la civilización intelectual de Grecia, busque en los rastros de esta enseñanza en la filosofía profunda de los alquimistas », esto no es con la esperanza de imponer a ellos esfuerzos el conocimiento de una vieja ciencia arqueológica y momificada. No por cierto. 

Es en la esperanza de que encontrarán, gracias a este estudio, una llave general de las ciencias del futuro, es en certeza que yendo por delante, sabrán evitar el gran peligro de todas las reacciones espiritualistas: el clericalismo. Y les diremos: « El materialismo se muere en ciencia como en arte; usted siente que aspiraciones nuevas se despiertan en usted; y, guiados por las ideas de su infancia, usted necesita ideal. Tenga cuidado, el clericalismo vela. Le hablará de esta figura noble de Jesús de Nazareth, tamaños de la Fe y de los placeres místicos del Amor divino, le incitará a seguir la carrera que le señala y cubrirá su espíritu de este tinte sombrío que cubre el cuerpo de sus sacerdotes. « Si la enseñanza clerical no conducía el espíritu al sectarismo, queriendo imponer este error grosero que una religión es sólo capaz de salvar la humanidad, si esta enseñanza no incitaba a la guerra para cuestiones de Fe, a la guerra de religión totalmente desconocida de toda la antigüedad o diciendo pagana y de todo el Oriente - le diría todo el primero: vaya a allí por su ideal. Pero, en toda conciencia, no lo puedo, porque usted dispone en serie engañados. » 

No hay Religión más elevada que la verdad, dicen Maharajá de Bénarès, y el primer carácter de la verdad es ser sintético y no sectario - Vaya pues sin temor a la Ciencia, y tome, para divisa: Voltaire ni Loyola. La ciencia hará primero a usted a materialistas, sea; pero le armará así contra las empresas futuras de todos los cleros, el pharisiens de todo país. Ustedes serán los primeros en querer salir de la miopía intelectual que el positivismo les impone a sus adherentes, y entonces no vacile más: estudie las enseñanzas del Pasado, y usted se le dará fe hasta por la Razón y por la ciencia. 

 El Ocultismo no vale por su carácter arqueológico, no vale por el estudio que hace unos fenómenos extraños producidos en nuestros días. No establecemos una doctrina científica sobre una vieja piedra, no más que sobre una fe de un histérico que se desdobla L ocultismo vale sólo por sus aplicaciones. Es porque los que estudian la ciencia oculta pueden anunciarle nuevos métodos al artista también bien. Que al sabio, al hombre político tanto como al filósofo que el ocultismo puede ser estudiado por hombres serios. Son sus aplicaciones de ahora en adelante que permiten defenderlo altamente, en nuestra época toda de Razón. En esta última parte de nuestra exposición, queremos abordarles muy sumariamente las aplicaciones de la Ciencia Oculta a algunos problemas científicos y filosóficos contemporáneos. Acabaremos indicando el estado actual del movimiento provocado en Francia por el ocultismo en estos últimos años. 

El problema que, generalmente, interesa más al hombre, mismo es. ¿ Quiénes somos, y, como consecuencia, dónde vamos, y de donde venimos? ¿ La vida tiene un fin? ¿ Somos libres o determinados? ¿ Les existe una sanción cualquiera a nuestras criadas o a nuestras malas acciones? ¿ Hasta existen unas acciones que sean buenas y otras las que sean malas? A esto el materialismo responde: somos el producto de una evolución material, y el agregado de celdas{*células*} que constituyen nuestro YO desaparecerá a la muerte y se irá constituir otros organismos. Venimos por casualidad y vamos al néant. Nuestras facultades como nuestras acciones dependen de la herencia, del medio y de nuestros órganos, no sabríamos ser más responsables no que la rueda de ómnibus que atropella a un imprudente o la teja derribada por el tejado que mata el transeúnte; el mal o el bien son unas palabras inventadas por nuestro orgullo para satisfacer nuestras vanidades. 

El gendarme todavía es la sanción moral más elevada. El hombre, tan concebido, es constado por un principio vil: el cuerpo físico. El catolicismo se entera de nosotros que somos constados por un cuerpo mortal y vil y por una alma inmortal. Uno viene de polvo, es el cuerpo. Y regresará allí; el otro viene de Dios, es l el alma e irá después de la muerte al Paraíso pensar cantar a ángeles y contemplar a un Dios anthropomorphe, si fue sabia, o si fue mala, en el Infierno para la Eternidad Si fue neutra y guardó algunos pecados veniales, el Purgatorio le tiende sus tormentos para algunos millares de años solamente. El resto es en proporción y capaz de satisfacer plenamente las inteligencias medias. Pero el anatomista y el fisiólogo todavía se preguntan cómo este principio tan puro puede accionar bien el rectum o entregarse a las dulzuras del chylefication. 

Entre estos dos extremos la filosofía dicha espiritualista, para uso de los bachilleres y los alumnos de la Escuela normal... Hecho de la historia y de ella. Crítica. Es lo que él allí de haber sido más sabio. Entonces el ocultismo piensa aportar una serie de hipótesis susceptibles de explicarle racionalmente la constitución del hombre tanto al fisiólogo como a filosofo1. La existencia, no como entidad metafísica, pero bien en calidad de realidad fisiológica de un principio de acción intermediaria entre los órganos físicos y las facultades intelectuales, permite resolver simplemente la parte más grande de los problemas puestos. El materialista perfectamente tiene razón en sus afirmaciones, pero se fija en el estudio del cuerpo físicos; el espiritualista también tiene razón, pero estudia sólo el polo opuesto del equilibrio: el Espíritu conciente. 

El ocultista procura, no a destruir, pero unificar los esfuerzos de la Filosofía y los de Ciencia. 
El Fin sí de la vida, dice, es fabricar su destino futuro, porque el hombre es libre en el círculo de fatalidad que le arrastra, como el pasajero del vapor es libre en su cabina. Todo lo que existe tiene derecho a nuestro respeto: el Cuerpo físico tanto como el Espíritu. El Misticismo es una pérdida del equilibrio moral, por muy grande como el Sensualismo. La sanción de nuestros actos, me mismo es que la creamos, yo mismo es que sostenemos los errores de nuestras malas acciones o sea en esta vida, sobre nuestros bienes materiales, o sea en una existencia futura cuando nos reencarnaremos. 
La doctrina de la reencarnación esté sobre esta Tierra o en otro lugar del Espacio, dato como sanción moral de nuestras acciones y como origen de nuestra situación en la sociedad, siempre ha sido enseñado por Ocultismo. Cada uno de los principios que constituye el hombre viene de un plan de acción diferente. 

El cuerpo físico viene del mundo físico y regresa allí. El cuerpo astral viene del plano astral. El Ser psíquico es un resultante de la combinación del cuerpo astral con Espíritu; es la chispa del MÍ actual que no será más al MÍ de la próxima existencia. A la muerte, el hombre cambia de estado y no de lugar. Realiza el ideal que se imaginó en su última existencia y este ideal subsiste tanto mucho tiempo como ha sido concebido con más intensidad. Luego la entidad espiritual se reencarna y persigue así su evolución individual, sube y desciende en la escala social, pero le progresa pesar de le; porque el sistema entero evoluciona hacia la Reintegración final. El Progreso existe para la generalidad si parece no existir para él individuo. Pero la evolución, para ser efectiva, debe ser colectiva. Las colectividades tienen las mismas leyes de existencia, de enfermedad y de muerto que los individuos; el hombre está en la humanidad lo que una célula del cuerpo humano tiene que entera Ser. Existen pues una ciencia del social, una anatomía y una fisiología de la Naturaleza ignorados de nuestros políticos contemporáneos y a la reedificación de los cuales trabaja un gran número de ocultistas. (Citemos sobre todo desde este punto de vista los trabajos de F.-Ch. Barlet y de Julián Lejay). 

La sociedad es un ser completo, teniendo sus órganos: económicos o abdominales, jurídicos o torácicos y profesores o cefálicos. La Ciencia de la sociedad, de su evolución y de su transformación normal o patológica, es allí la llave verdadera de la Historia, que tiene que rehacer para el que sabrá aplicar sobre esta rama del saber humano las enseñanzas del ocultismo. Al concernir la Tradición histórica a las antiguas civilizaciones de Lemurie y de Atlantide, así como la Ley de evolución de las razas generadas cada una y en épocas fijas por un continente particular, luego aniquiladas también en épocas fijas por un cataclismo cósmico, esta tradición apenas es sospechosa en sus consecuencias por ellas contemporaneas. Selección-unidad del Hombre. Identidad de las leyes fisiológicas y psicológicas del individual y del colectivo. 

Sanción moral dada por la Reencarnación. Progreso general y libertad de subir o de decaer en el círculo de la fatalidad, para el Individuo. El hombre factor personal de su posibilidad{suerte} y de su desgracia, sin tener sufrir después de la muerte de otro juicio que el del ideal que su conciencia manifestó. Tales están, resumenes, los puntos principales puestos al día por la Ciencia 0culta concerniendo al hombre. Añadamos a Ia existencia de los seres andróginos formados sobre el plano divino por la fusión de las almas gemelas, la teoría de las imágenes astrales, las elementales y de la evocación y habremos mostrado cómo el ocultismo explica los fenómenos que desvían tanto a nuestros contemporáneos sabios, casi totalmente imbuidos principios materialistas. 

Extensión de la anatomía y de 1a fisiología por la creación de la anatomía filosófica y de la fisiología sintética, la creación casi entera de la psicología por el estudio de las facultades normales y transcendentales del ser psíquico y del espíritu conciente; reedificación de la historia y la creación de la política sintética, de la anatomía y de la fisiología sociales, tales son las principales aplicaciones que el estudio del hombre individual o colectivo permite ofrecer a los ocultistas del futuro. ° Y ciertos jóvenes pretenden que su actividad no tiene más desembocaduras! ¿ Después de haber hablado mal que bien del hombre que diremos sobre aspectos diversos bajo los cuales nuestros contemporáneos contemplan la Naturaleza? El azar conduce todo. Bolas conectadas otra vez por hipótesis constituyen el Universo infinito y el Progreso y la Evolución y el ancho Transformismo accionan minerales, vegetales y animales, a la buena de Dios la selección natural. 

Toda la naturaleza con sus fuerzas físicas y sus afinidades químicas evoluciona majestuosamente para alcanzar al hombre, y, cuando esta evolución llega al hombre, éste regresa en el néant, etcétera en la perpetuidad. He aquí muy apresuradamente resumido la enseñanza del materialismo. ¿ Hay que hablar de la enseñanza de la fe católica? Esta enseñanza, considerada como un dogma, estando basado en una traducción errónea de un libro de físico escrito por un sacerdote de Osiris apodado Moisés, no hablaremos de eso: porque la colección de barbarismos acumulados por los traductores no merece por cierto que se fija en eso un solo instante. Entre los físicos y los filósofos, todavía vemos aparecer los ocultistas. A la teoría de la evolución del físico hacia el psíquico, añaden la afirmación del embrollo del psíquico hacia el físico, y es del juego de estas dos corrientes que resulta la creación. La unidad de fuerza y la unidad de sustancia, condensadas ellos mismas en la unidad del movimiento, el origen y de la fuerza y de la sustancia, siempre ha sido enseñada por los alquimistas, los poseedores de la tradición esotérica. 

Por fin la existencia del plano astral, el factor y el conservador del plano físico e intermediario entre el plano creativo y la materia, permite resolver una cantidad de problemas todavía oscuros. 
Las relaciones estrechas que unen el Macrocosmo y el Microcosmo dan, además, a la ocultista de las nuevas facilidades para la solución de estos problemas por el empleo del método analógico. Establecer al lado de las enseñanzas analíticas de los contemporáneos sobre la astronomía la física, la química y las ciencias naturales diversas, la serie de obras sintéticas donde los carácteres generales de estas ciencias, descubiertos tiene la ayuda de la analogía, íntegramente serían dados a luz, mostrar que una ley sola y misma dirige todas las manifestaciones de la Naturaleza, he aquí todavía un nuevo campo abierto a la actividad del investigador que quiere extender las aplicaciones del ocultismo. 

La cuestión de la existencia de un principio creativo universal, independiente de la acción inmediata de la creación gracias a la existencia del plano astral y del microcosmo, indigna en nuestra época de las disputas puramente metafísicas. También no nos hagamos pesado este punto, reenviando al lector lo que tenemos del conmovedor el arquetipo. 

 LAS SOCIEDADES 

El Ocultismo, considerado hasta el punto de vista de su acción sobre el ser individual, tiene por objeto, ante todo, desarrollar en este ser la espontaneidad y exaltar a la personalidad. Es porque los primeros estudios deben ser individuales y hechos en el recogimiento y el trabajo. Hay que aprender a conocer la fuerza de su voluntad. Pero es allí solamente el principio, es la creación por el ser de un dinamismo que lo perderá si ellos no es ejercido sobre el mundo exterior. Una vez armado, hay que poder sin temor lanzarse a la pelea; hay que actuar la sociedad rebelde por la acción, por la ciencia o por el arte. Es mientras el joven investigador quiera ponerse en relación con las sociedades que se ocupen de cerca o de lejos de .ces cuestiones. Entrará o sea en un grupo a espiritista, o sea en una sociedad magnética, o sea en un grupo de estudios filosóficos. También debemos, para acabar, decir algunas palabras de las ideas diversas y representadas y de las principales escuelas que existen actualmente en Francia. ¿ En primer lugar, cuál tituló toma al recién llegado? 

 TÍTULOS Y GRADOS 

En la antigüedad los grados científicos que fueron librados por facultades que confieren todos los títulos después de pruebas iniciáticas; estos grados tenían totalmente un carácter sacerdotal. Así es como la palabra de Hermès trismégiste designaba la Universidad central, cuyos templos todas las facultades regionales llamadas eran las ramas. Los doctores de cada una de estas facultades tomaban el nombre de sacerdotes: sacerdote de Esculape doctor en medicina, sacerdote de Apollon, doctor en artes, Etc, etc - Además, los altos grados científicos conferidos en los centros diversos daban los títulos sucesivos de hijo de la mujer (licenciado), el hijo de los Dioses (catedrático), el hijo de Dios (iniciador practica y profesor) etc, etc.. Estos nombres cambiaban además según las Universidades. En Egipto, el myste y el épopte indicaban grados equivalen a los altos grados de los misterios de Mithra, en Persia, y el épopte equivalía a título de mago que, entre los Judíos iniciados, equivalía al kabalista. 

En nuestra época, las sociedades secretas conservaron ciertas denominaciones sacerdotales. Pero, para evitar el ridículo, estos grados generalmente son designas por una carta M***, o por una cifra 18 ° ***, a menos que pertenezcan a título{*en calidad*} de la orden. También, cuando ustedes verán, en nuestra época, a individuos titularse "Magos" o "Hiérophantes" o « hijo de Dios », sin que existe Asamblea patente u oculta capaz de librarles títulos iguales, al examen, sean persuadidos que ustedes están en relación con ignorantes o con vanidosos, si no es más.


EL OCULTISMO Y EL ESPIRITISMO 

Hablamos ya a menudo, en el curso de nuestra exposición, fenómenos dichos espiritistas. 
La existencia de estos fenómenos constituye hoy un hecho tan innegable como la existencia de los fenómenos del hipnotismo y de la sugerencia. Pero sabia que se ocuparon de estos hechos, como Crookes y Lombroso, si certificaron la realidad, siempre hicieron las reservas más grandes que concernían a teorías espiritista. Basta además con leer un artículo, bastante mal documentado por otra parte, pero exponiendo bien las ideas de nuestros contemporáneos sabios, en la Revista Filosófica del 1 de abril. 1892. ° El autor es Sr. Pau! Janet. Veremos allí cómo las teorías son: consideradas por los filósofos como contemporáneos. Es después de haber reconocido la insuficiencia de la teoría espiritista hasta el punto de vista de las exigencias de ello. 

Ciencia contemporánea que hemos sido hechos exponer las ideas del ocultismo que tocan los mismos hechos. El ocultismo no niega, jamás negó la posibilidad de comunicar con los seres defectos; pero restringe considerablemente el número de las comunicaciones efectivas. La mayoría de las veces, en efecto, se trata de hechos de autosugestión o de hipnotismo transcendental, hechos en los cuales las fuerzas de los médiums. Y asistentes intervienen únicas. 

Pero el ocultismo abastece de estos hechos una teoría complicada y abstracta, por algunos puntos, para ciertas inteligencias, susceptible de satisfacer un espíritu riguroso, pero muy poco simple para muchas personas. Es porque vivamente aconsejamos a todos nuestros lectores todavía poco familiarizados con estas cuestiones, de estudiar primero la teoría espiritista y de practicar el espiritismo por medio de todos los médiums de los que podrán disponer. Y tan hasta el espiritismo les parece ser la expresión total de la verdad, si esta doctrina esencialmente consoladora basta para sus aspiraciones, si se abstienen bien de buscar otra cosa. El espiritismo enseña, en efecto, la constitución ternaria del ser humano, el estado del Espíritu en el plano astral es bien descrito por la doctrina del erraticité, la ley de la reencarnación con todas sus consecuencias sociales es bien expuesta, y un miembro de la antigua universidad hermética de Egipto reconocería en esta doctrina simple y consolante las preliminares de toda iniciación. 

El filósofo contemporáneo buscaría vanamente, es verdad en el espiritismo, una teodicea, una cosmogonía o todavía una metafísica original; pero el espiritismo destina un amor tan intenso para la experimentación y tal desprecio para toda doctrina metafísica, sea científica, que el filósofo no tiene que decir nada. También, todavía repitamoslo, comience siempre. Por el espiritismo, y, si esta doctrina plenamente responde a sus aspiraciones, quédese de allí allí. No somos unos sectarios que aspiran a la posesión exclusiva de la verdad, somos unos investigadores independientes, y toda convicción sincera merece nuestro respeto. 

Si no obstante la acción constante de los "Espíritus" en la producción de estos fenómenos no le parece tan evidente que queremos decirlo; si usted observa analogías estrechas entre las comunicaciones obtenidas y el intellectualité del médium, si sus estudios conducidos según los principios del positivismo, le llevan a estudiar las relaciones del hipnotismo y de los hechos espiritistas a los que usted podrá comprobar, entonces aborda el ocultismo, cita cuenta teorías que pone por delante por la explicación de estos hechos todavía extraños. 
El estudio y la explicación de los fenómenos del astral constituyen sólo una porción ínfima del dominio del ocultismo; lo vimos. También hablamos de estos hechos sólo para mostrar que, tan muchos de los que trabajan actualmente en la aplicación del ocultismo a nuestros conocimientos a contemporáneas comenzaron por estudiar prácticamente el espiritismo, es el que en efecto es allí la vía que vivamente les aconsejamos a todos los principiantes seguir. 

Un ocultista que no conocería la teoría espiritista y los fenómenos espiritistas sería por cierto una excepción entre nosotros. Justo sólo comenzando por ahí puede darse cuenta posteriormente de complicaciones y dificultades aparentes que les presenta el ocultismo a los principiantes. Quisimos hacer ocultistas a los adversarios de los espiritistas. ¿ Por qué? El ocultismo es mucho más abstraído, más complicado en sus explicaciones que el espiritismo. También somos persuadidos que basta con entenderse y que el tiempo se encargará de poner a todo el mundo de acuerdo.

Dr Encausse Pappus

El Proceso de las Iniciaciones en el Antiguo Egipto - LA ILUMINACIÓN




El iniciado espera la manifestación de Dios. Se somete y espera. Este período de espera es muy importante, porque cuanto más tiempo y más obediencia existan, la revelación de la Cosa Sagrada parecerá más extraordinaria cuando llegue, a su debido tiempo. En el proceso iniciativo, la epifanía es una apoteosis, un estado divino. Es por medio de ella que se abren las pesadas puertas del subconsciente. 
“El esplendor de la Luz ¡Alumbra mis pasos!”. 

Tal es el clamor de redención que encierran los Textos de los Sarcófagos. Sobre la explanada obscura, los catafalcos dorados de Osiris, el Salvador, centellean con los reflejos pardos y amarillos, que adquieren viveza bajo la luz de las antorchas. 


¡Recuerden sólo el grito de admiración 
que fue emitido cuando se descubrieron 
los del Rey Tutankhamen!. 

Las puertas del Sepulcro pronto se abrirán; luego, aparecerá el sarcófago divino con sus reliquias sagradas. Envuelto en lino blanco, el candidato espera todavía. Todo lo que ha aprendido acerca de Osiris - sus sufrimientos, su muerte y la resurrección que prometió a los hombres - todo lo que su mente ha concebido devotamente, le será revelado repentinamente por medio de la Luz. La confrontación dará por resultado una profunda emoción, una sacudida para el alma, que sellará el pacto entre el hombre y su dios. Un nuevo iniciado iluminará al mundo. Arbustos espesos rodean la tumba de Osiris, como frescos testigos de su resurrección. Ellos envuelven su cuerpo y le dan fuerza: 
“¡La planta viviente crece verde!”. una inscripción declara; 


“Cuando la planta reverdece, 
¡La tierra también lo hace!. 
Ves, ¡Osiris rejuvenece nuevamente!. 

 En este sitio elevado de adoración, en la isla de Maat (Orden Cósmico y Verdad), este dios afirmó su juventud, resucitó. El follaje es testigo de su resurrección. En torno al candidato, los sacerdotes van y vienen, preparando la apertura del Santo Sepulcro. Sus nombres evocan un encanto mágico: Guardián de las Puertas, Archivista Inmaculado, Maestro del Trono (Papiro T32 de Leiden). El ritual de la aparición de Osiris, el Salvador, fue indudablemente muy largo. ¿Incluiría diálogos similares a aquellos que fueron hechos frente a la Balanza de Maat?. Unas cuantas invocaciones, esparcidas a través de los textos, nos hacen pensar así: 


“¡Osiris! ¡Salve, Dios te guarde! 
¡(tú que descansas) bajo (tu) refugio secreto! 
¡Tú cuyo corazón se ha detenido!” 
(Textos de los Sarcófagos VII, 1119). 

 Estas apelaciones - y muchas otras - nos hacen recordar las partes extraviadas del guión. Y entonces la voz solemne del dios retumba en el Templo:

  “¡Déjenle que avance hacia mí... 
Déjenle que vea mis heridas!”. 
(Textos de los Sarcófagos I, 142). 

 ¡Ver las heridas del Salvador, las heridas de Osiris con las cuales salvó al hombre!. Para el alma devota, ¡no hay otra aparición que se iguale a la del gran dios resucitado!. Los pernos gruesos de los catafalcos saltaron de las cerraduras. Las puertas doradas, semiabiertas, en medio del follaje verde:   


“¡Para ti, las puertas del Horizonte 
Del Otro Mundo, se abrieron!”. 
(Papiro T32, Leiden) 

 ¡He aquí el Dios!. ¡He aquí el fondo del ataúd sagrado!. ¡Osiris está volviendo a nacer gracias al poder del ritual!. Su cabeza es coronada, su cuerpo está tranquilo y su mortaja está inmaculada. Todo su semblante es majestuoso. El Postulante murmura: 


“Gran dios, Soy tu hijo Contemplando tu Misterio”. 
(Libro de los Muertos, XLIV).



Estela del Sacerdote Oun-Neferi; Museo Británico, No. 808, piedra caliza. Inédito. 
El sacerdote alcanzando el tope de las escaleras, abre el alojamiento del naos del altar Osiriano.

“Contemplar el “Misterio” es participar en él, y es también resucitar como Osiris. 
Es como convertirse en un Osiris. Es un momento crucial y ¡el cénit relampagueante de una vida humana!. Un iniciado ha nacido. La santidad se infunde en él. El hombre está unido a la Santidad   


“Ves la cámara funeral, (Al dios) en su forma prístina, 
(Sí), a Osiris en su mortaja, En el lugar del embalsamamiento. 
Ves el cuerpo glorificado, Echado en la cama funeral, 
¡(Sí), a la noble Momia Descubierta en su lecho!. 
(Papiro T32, Leiden).

Réplica del Sepulcro de Osiris. Isis (el ave) está siendo fecundada por Osiris. (El Cairo).

 Un sacerdote oficiante, sin duda, acaba de entonar con voz monótona estas sagradas palabras. A través de una visión sublime, el hombre y Dios están unidos de ahora en adelante. Allí se lleva a cabo ahora la mutación del hombre - real e inexpresablemente. Es la unión mística que, después de Egipto, se ha intentado describir por muchos siglos, sin lograr que el idioma exprese el esplendor incomparable de la alborada del alma. 

El iniciado, siguiendo las huellas de Osiris, se vincula a su dios. A través de la iniciación, ha experimentado ya la muerte y la resurrección. Sus ojos están resplandeciendo de luz divina, reteniendo la Luz eterna del Salvador. Él mismo es Luminoso: está Iluminado: 


“En verdad, yo soy aquél que mora en la luz.
 ¡(Sí), soy un Alma que llegó a ser Nací en el cuerpo del dios!. 
Soy uno de estos dioses y una de estas almas Que mora en la Luz... 
(Sí), soy un halcón que mora en la Luz, 
Que encuentra su poder a través de su (propia) luz 
¡Y en su (propio) resplandor!. A los confines del Cielo, 
voy y vuelvo Y no hay nadie que se me oponga... 
(¡Oh Osiris!). Señor de las Manifestaciones, Grandioso 
y Majestuoso, ¡Aquí estoy delante de ti!. 
Y el Más Allá se me ha revelado; 
Los senderos del Cielo, (los senderos) de la Tierra, 
Han sido abiertos para mí,
 ¡Y no hay nadie que se me oponga!. 

 El gran halcón vuela, y su silueta obscura se delinea notablemente ante el disco solar. El iniciado no debe entretenerse con un mundo ilusorio. Se separa de sus formas. Asciende hacia la Luz, para existir realmente. Nadie detendrá el vuelo del gran Halcón. El ser humano ha renunciado a sus viejas vestiduras al cruzar el Umbral de la Iluminación. Siguiendo algún día el sendero de la iniciación, toda la humanidad imitará el vuelo del Ave de la Luz. En esta etapa final, el Hombre deberá “realizarse”. Así, de acuerdo a la Voluntad Divina, la meta misteriosa de la aventura humana será obtenida. Todo se cumplirá. 

  ¡Oh Osiris! Señor de las Manifestaciones, 
Grandioso y Majestuoso, ¡Aquí estoy!

Max Guilmot

domingo, 21 de abril de 2019

LAS ENSEÑANZAS SECRETAS DE TODOS LOS TIEMPOS - LA INICIACIÓN DE LA PIRÁMIDE



La Gran Pirámide de Gizeh, suprema maravilla de la Antigüedad y sin rival entre los logros de los arquitectos y constructores posteriores, es testigo mudo de una civilización desconocida que, una vez finalizado el período para el cual estaba predestinada, se perdió en el olvido. Elocuente en su silencio, inspiradora en su majestuosidad, divina en su simplicidad, la Gran Pirámide es, sin duda, un sermón hecho en piedra. Sus dimensiones abruman la sensibilidad insignificante del hombre. Entre las arenas movedizas del tiempo, se alza como digno emblema de la mismísima eternidad. ¿Quiénes fueron los matemáticos preclaros que planificaron sus partes y sus dimensiones, los maestros artesanos que supervisaron su construcción y los artesanos habilidosos que nivelaron sus bloques de piedra? 
El relato más antiguo y más conocido sobre la construcción de la Gran Pirámide es el que brinda Heródoto, un historiador muy reverenciado, aunque algo imaginativo. «La pirámide se construyó en escalones, como si fueran almenas, como quien dice, o, según otros, como si fuera un altar. Después de colocar las piedras para la base, levantaron las demás hasta el lugar correspondiente por medio de máquinas hechas de planchas cortas de madera. 

La primera máquina las elevaba del suelo hasta lo alto del primer escalón, donde había otra máquina que recibía la piedra que llegaba y la transportaba al segundo escalón, donde una tercera máquina la subía aún más. Podía ser que hubiera tantas máquinas como escalones tenía la pirámide o, también, que tuvieran una sola, pero tan fácil de trasladar que la fuesen transportando de un piso a otro a medida que la piedra subía. Se dan las dos versiones y por eso comento las dos. Primero se terminaba la parte superior de la pirámide, a continuación la media y, por último, la inferior y más cercana al suelo. En la pirámide hay una inscripción en caracteres egipcios que registra la cantidad de rábanos, cebollas y ajos que consumieron los obreros que la construyeron y recuerdo perfectamente que el intérprete que me leyó lo escrito dijo que así se habían gastado mil seiscientos talentos de plata. 
Si esta información es exacta, ¡qué suma enorme se habrá gastado en las herramientas de hierro que se utilizaron en la obra y para alimentar y vestir a los obreros, teniendo en cuenta todo el tiempo que duraron las obras, que ya se ha indicado [diez años], y el tiempo adicional — que no habrá sido poco, me imagino— que se debió de tardar en extraer la piedra, transportarla y formar los aposentos subterráneos!». 

A pesar de lo pintoresco de su versión, es evidente que el padre de la historia, por motivos que él consideraba sin duda suficientes, inventó un relato fraudulento para ocultar el origen y la finalidad verdaderos de la Gran Pirámide. Este no es más que uno de los varios casos en sus escritos que inducirían al lector reflexivo a sospechar que el propio Heródoto era un iniciado en las Escuelas Sagradas y, por consiguiente, que estaba obligado a mantener intactos los secretos de las órdenes antiguas. La teoría adelantada por Heródoto y aceptada de forma generalizada en la actualidad de que la pirámide era la tumba del faraón Keops no se puede corroborar. De hecho, tanto Manetón como Eratóstenes y Diodoro Sículo están en desacuerdo con Heródoto —y también entre sí— con respecto al nombre del constructor de aquel edificio supremo. 

La bóveda sepulcral, que, según las leyes de Lepsius sobre la construcción de pirámides, se tendría que haber acabado al mismo tiempo —o antes— que el monumento, no se terminó nunca. No existe ninguna prueba que demuestre que fue erigida por los egipcios, porque carece de las complejas tallas que adornan prácticamente sin excepción las cámaras funerarias de la realeza egipcia y no incorpora ninguno de los elementos de su arquitectura ni su decoración, como inscripciones, imágenes, cartuchos, pinturas y demás elementos distintivos asociados con el arte mortuorio dinástico. Los únicos jeroglíficos que se encuentran dentro de la pirámide son unas cuantas marcas de los constructores que estaban selladas en las cámaras de construcción, que fueron abiertas por primera vez por Howard Vyse. Aparentemente, los pintaron sobre las piedras antes de colocar estas en su sitio, porque en varios casos las marcas se habían invertido o deformado durante el proceso de montaje de los bloques. Si bien los egiptólogos han tratado de identificar las marcas toscas de pintura como cartuchos de Keops, resulta casi inconcebible que este gobernante ambicioso hubiese permitido que su nombre real sufriese tales vejaciones. 

Como las autoridades más eminentes en el tema aún no están seguras del verdadero significado de estas marcas toscas, cualquier prueba que pueda haber de que el edificio se construyó durante la cuarta dinastía queda contrarrestada, sin duda, por las conchas marinas halladas en la base de la pirámide y que, según Gab, demuestran que fue construida antes del diluvio, una teoría que corroboran las tradiciones árabes, tan denostadas. Un historiador árabe dijo que la pirámide fue construida por los sabios egipcios para refugiarse durante el diluvio, mientras que otro declaró que había sido la casa donde guardaba su tesoro el poderoso monarca antediluviano Sheddad Ben Ad. Un panel de jeroglíficos situado encima de la entrada, que un observador despreocupado podría pensar que ofrecía una solución al misterio, lamentablemente solo data de 1843 y se talló en tiempos del doctor Lepsius como homenaje al rey de Prusia. Estimulado por las historias de los inmensos tesoros guardados herméticamente en sus profundidades, el califa Al-Mamun, ilustre descendiente del Profeta, viajó de Bagdad a El Cairo en el año 820 con gran cantidad de obreros para abrir la imponente pirámide. 

Cuando el califa Al-Mamun llegó por primera vez al pie de la Gran Pirámide y alzó la mirada hacia su superficie lisa y radiante, violentas emociones convulsionaron —sin duda— su alma. Es probable que la cubierta estuviera en su sitio en el momento de su visita, porque el califa no pudo encontrar indicios de ninguna entrada y se encontró frente a cuatro superficies perfectamente lisas. Haciendo caso de rumores vagos, puso a trabajar a sus seguidores en la cara norte de la pirámide, con instrucciones de seguir cortando y tallando hasta descubrir algo. Para aquellos musulmanes, con sus instrumentos rudimentarios y vinagre, resultaba un esfuerzo hercúleo abrir un túnel de treinta metros en la piedra caliza y en muchas ocasiones estuvieron a punto de rebelarse, pero lo que decía el califa era la ley y la esperanza de una fortuna inmensa les levantaba el ánimo. Por fin, cuando estaban al borde del desánimo más absoluto, el destino acudió en su ayuda. Se oyó caer una piedra inmensa en algún lugar de la pared próxima a los esforzados y contrariados árabes. 

Siguieron avanzando hacia el sonido con renovado entusiasmo y finalmente lograron entrar en el corredor descendente que conduce a la cámara subterránea. Se fueron abriendo camino a golpes de cincel en torno al enorme rastrillo de piedra que había caído en una posición que les impedía avanzar y atacaron y suprimieron uno tras otro los tapones de granito que durante un tiempo siguieron deslizándose por el pasillo que procedía de la cámara de la reina, situada encima. Al final dejaron de caer bloques y el camino quedó expedito para los seguidores del profeta, pero ¿dónde estaban los tesoros? Los obreros corrían desesperados de una habitación a otra, buscando en vano su botín. 



El descontento de los musulmanes llegó a tal extremo que el califa Al-Mamun, que había heredado buena parte de la sabiduría de su ilustre padre, el califa Al-Raschid, envió a buscar fondos a Bagdad y los hizo enterrar en secreto cerca de la entrada de la pirámide. A continuación, ordenó a sus hombres que excavaran en aquel punto: ¡hubo gran regocijo cuando se descubrió el tesoro y los obreros quedaron muy impresionados por la sabiduría de aquel monarca antediluviano que había calculado cuidadosamente sus salarios y había tenido la amabilidad de hacer enterrar para ellos la cantidad exacta! Después el califa regresó a la ciudad de sus antepasados y la Gran Pirámide quedó a merced de las generaciones posteriores. 

En el siglo IX, los rayos del sol que chocaban contra las superficies brillantes de las piedras que formaban el revestimiento original daban a cada cara de la pirámide la apariencia de un triángulo deslumbrante. Desde entonces han desaparecido todas las piedras del revestimiento menos dos. Como consecuencia de las investigaciones, han sido localizadas, vueltas a cortar y utilizadas como nuevo revestimiento para los muros de varias mezquitas y palacios musulmanes en distintas panes de El Cairo y sus alrededores. La problemática de la Pirámide C. Piazzi Smyth se pregunta: «¿Acaso se erigió la Gran Pirámide antes de la invención de los jeroglíficos y con anterioridad al nacimiento de la religión egipcia?». Tal vez con el tiempo se demuestre que las cámaras superiores de la pirámide eran un misterio sellado antes de que se estableciera el imperio egipcio. No obstante, en la cámara subterránea hay marcas que indican que los romanos entraron en ella. 

A la luz de la filosofía secreta de los iniciados egipcios, W. W. Harmon, mediante una serie de cálculos matemáticos sumamente complicados pero exactos, determina que el primer ceremonial de la pirámide se celebró hace 68 890 años, cuando por primera vez el rayo de la estrella Vega penetró por el pasillo descendente hasta el fondo. La construcción de la pirámide se llevó a cabo en el período de entre diez y quince años inmediatamente anteriores a aquella fecha. Aunque sin duda estas cifras despertarán burlas en los egiptólogos modernos, se basan en un estudio exhaustivo de los principios de la mecánica sideral incorporados en la estructura de la pirámide por sus constructores iniciados. Si las piedras que la recubrían estaban en su lugar a principios del siglo IX, las llamadas marcas de erosión que aparecen en el exterior no se debían al agua. 

Además, la teoría de que la sal hallada en las piedras interiores de la pirámide demuestra que la construcción estuvo sumergida en algún momento se debilita por el hecho científico de que aquel tipo de piedra sufre exudaciones de sal. Si bien es posible que el edificio haya estado sumergido, al menos en parte, durante los miles de años transcurridos desde su construcción, la prueba que se aduce para demostrarlo no es decisiva. La Gran Pirámide está construida en su totalidad de caliza y granito y los dos tipos de piedra se combinan de una manera peculiar y significativa. Las piedras se nivelaron con la máxima precisión y el cemento utilizado era de una calidad tan excepcional que en la actualidad es prácticamente tan duro como la piedra misma. 

Los bloques de caliza se cortaron con sierras de bronce que tenían dientes de diamante o de alguna otra piedra preciosa. Las esquirlas de las piedras se amontonaron contra la cara septentrional de la meseta sobre la cual se levanta la construcción, donde constituyen un contrafuerte más para sostener su peso. Toda la pirámide es un ejemplo de orientación perfecta y realmente es la cuadratura del círculo. Esto se consigue lanzando una línea vertical desde el vértice de la pirámide hasta su base. Si esta línea vertical se considera el radio de un círculo imaginario, la longitud de la circunferencia de dicho círculo será igual a la suma de las bases de los cuatro lados de la pirámide. Si el pasillo que conduce a la cámara del rey y la cámara de la reina quedó sellado miles de años antes de la era cristiana, quienes fueron admitidos posteriormente en los Misterios de las pirámides debieron de recibir su iniciación en galerías subterráneas que ahora desconocemos. Sin tales galerías, no podría haber habido ningún medio de acceso ni de salida, puesto que la única entrada superficial estaba totalmente cerrada con las piedras del revestimiento. Si no está bloqueada por la masa de la Esfinge ni oculta en alguna parte de aquella imagen, la entrada secreta puede estar en alguno de los templos adyacentes o en los lados de la meseta de caliza. 

Concentrémonos en los tapones de granito que ocupaban el pasillo que subía hacia la cámara de la reina y que el califa Al-Mamun prácticamente se vio obligado a pulverizar para poder despejar el camino hacia las cámaras superiores C. Piazzi Smyth señala que la posición de las piedras demuestra que fueron colocadas allí desde arriba, con lo cual gran cantidad de obreros tuvieron que salir desde las cámaras superiores. ¿Cómo lo consiguieron? Smyth cree que descendían a través del muro (véase el diagrama) y dejaban caer tras ellos la piedra inclinada hasta el sitio correspondiente. Sostiene también que es probable que los ladrones utilizaran el pozo para entrar en las cámaras superiores. Como la piedra inclinada estaba puesta en una capa de yeso, los ladrones se vieron obligados a atravesarla y dejaron una abertura irregular. 

Sin embargo, Dupré, un arquitecto que ha dedicado años a investigar las pirámides, no está de acuerdo con Smyth, sino que cree que el pozo en realidad es el agujero que hicieron los ladrones y que supuso el primer intento fructífero de ingresar en las cámaras superiores desde la cámara subterránea, que entonces era la única sección abierta de la pirámide. Dupré basa su conclusión en el hecho de que el pozo no es más que un agujero desigual y la gruta, una cámara irregular, en la que no se observa en absoluto la precisión arquitectónica con la que se levantó el resto de la construcción. Por su diámetro, también se descarta la posibilidad de que el pozo haya sido excavado hacia abajo; se debió de abrir desde abajo y la gruta era necesaria para que los ladrones pudieran respirar. 

Es inconcebible que los constructores de la pirámide rompieran una de sus propias piedras inclinadas y dejaran la superficie rota y un agujero abierto en el muro lateral de una galería que, de no ser por aquello, habría sido perfecta. Si el pozo fuese un agujero abierto por los ladrones, podría explicar por qué la pirámide estaba vacía cuando entró el califa Al-Mamun y lo que ocurrió con la tapa que faltaba del cofre. Una observación meticulosa de la llamada cámara subterránea inacabada, que debió de ser la base de operaciones de los ladrones, podría revelar rastros de su presencia o mostrar el lugar donde amontonaron los escombros que tuvieron que acumular como consecuencia de sus trabajos. Si bien no queda del todo claro por qué entrada accedieron los ladrones a la cámara subterránea, es poco probable que usaran el pasillo descendente. 

Hay un nicho notable en la pared septentrional de la cámara de la reina que, según dicen los guías musulmanes con mucha labia, era un sepulcro. Sin embargo, por su forma general —las paredes convergen mediante una serie de superposiciones similares a las de la Gran Galería— parecería que al principio se construyó con la intención de servir de corredor. Todos los intentos llevados a cabo para explorar este nicho han sido infructuosos, aunque Dupré cree que allí hay una entrada por la cual —si en aquel momento no existía el pozo— salieron los obreros de la pirámide después de dejar caer los tapones de piedra en la galería ascendente. Los estudiosos de la Biblia han aportado una cantidad de ideas de lo más extraordinarias sobre la Gran Pirámide. 

Han identificado aquel edificio antiguo con el granero de José (a pesar de su capacidad totalmente inadecuada); con la tumba preparada por el desventurado faraón del Éxodo, que no pudo ser enterrado allí porque jamás se recuperó su cadáver del Mar Rojo, y, finalmente, ¡con la confirmación perpetua de la infalibilidad de las numerosas profecías que contiene la Versión Autorizada! 
 La Esfinge Aunque, como ha demostrado Ignatius Donnelly, la Gran Pirámide sigue el modelo de un tipo de arquitectura antediluviano del cual se pueden encontrar ejemplos en casi todo el mundo, la Esfinge (Hu) es típicamente egipcia. La estela que tiene entre las patas indica que la Esfinge es una imagen de la divinidad solar, Harmackis, que, evidentemente, se hacía similar al faraón durante cuyo reinado se cincelaba. La estatua fue restaurada y totalmente excavada por Tutmosis IV, como consecuencia de una visión en la cual se le había aparecido el dios y le había dicho que se sentía oprimido por el peso de la arena que rodeaba su cuerpo. Durante las excavaciones se encontró la barba rota de la Esfinge entre sus patas delanteras. 

Los peldaños que conducían hasta la Esfinge y también el templo y el altar que tiene entre las patas se añadieron mucho después, probablemente en la época romana, porque es sabido que los romanos reconstruyeron muchas antigüedades egipcias. La depresión poco profunda que tiene en la coronilla —en otro tiempo se pensó que era el final de un pasadizo clausurado que conducía desde la Esfinge hasta la Gran Pirámide— solo servía para sostener un tocado que se ha perdido. Se han introducido en la Esfinge varillas metálicas, en un esfuerzo infructuoso por localizar cámaras o pasadizos en su interior. La mayor parte de la Esfinge es una sola piedra, aunque las patas delanteras se han hecho con piedras más pequeñas. La Esfinge mide más de sesenta metros de largo, veintiún metros de altura y más de once de ancho a la altura de los hombros. 

Algunos suponen que la piedra principal en la que está tallada ha sido transportada desde canteras distantes por métodos desconocidos, mientras que otros afirman que se trata de piedra local, posiblemente un afloramiento más o menos parecido a la forma que se le talló posteriormente. 
La teoría que se propuso en un tiempo de que tanto la Pirámide como la Esfinge se construyeron con piedras artificiales fabricadas allí mismo se ha descañado. Un análisis meticuloso de la caliza indica que está compuesta de pequeñas criaturas marinas llamadas nummulites. La suposición popular de que la Esfinge en realidad era el portal de la Gran Pirámide, a pesar de que sobrevive con una tenacidad sorprendente, nunca ha sido corroborada. P. Christian presenta esta teoría de la siguiente manera, basándose en parte en lo que dice Jámblico: «La Esfinge de Gizeh, según el autor del Traité des Mystères, servía de entrada a las cámaras subterráneas sagradas en las que se celebraban los juicios de los iniciados. 

Esta entrada, obstruida en nuestros días por arenas y basura, todavía se puede rastrear entre las patas delanteras del coloso agachado. Antes se cerraba mediante una puerta de bronce cuyo resorte secreto solo podían hacer funcionar los magos. La custodiaba el respeto público y una suerte de temor religioso mantenía su inviolabilidad mejor de lo que lo habría hecho la protección armada. En el vientre de la Esfinge había galerías abiertas que conducían a la parte subterránea de la Gran Pirámide. Estas galerías se entrecruzaban con tanto arte a lo largo de su trayecto hasta la Pirámide que, si uno se internaba en el pasadizo sin nadie que lo guiara por aquella red, siempre e inevitablemente regresaba al punto de partida». 

Lamentablemente, la puerta de bronce a la que hace referencia no se puede encontrar, ni tampoco ninguna evidencia de que hubiese existido alguna vez. No obstante, el paso de los siglos ha producido muchos cambios en el coloso y es posible que la abertura original se hubiese cerrado. Casi todos los estudiosos del tema creen que existen cámaras subterráneas debajo de la Gran Pirámide. Robert Ballard escribe: «Los sacerdotes de las pirámides del lago Moeris tenían sus amplias residencias subterráneas y me parece más que probable que las de Gizeh también las tuvieran. Y aún diré más: es posible que de las mismas cavernas se excavara la caliza con la que se construyeron las Pirámides. […] En las entrañas de la cresta de caliza sobre la cual están construidas las pirámides se encontrará aún —estoy convencido— abundante información sobre sus usos. Una buena broca de diamante con vástagos de ochenta o noventa metros es lo que hace falta para probar esto y la solidaridad de las pirámides al mismo tiempo».[33] La teoría de Ballard sobre la existencia de amplios aposentos y canteras subterráneos plantea un problema importante en el estudio científico de la arquitectura. Los constructores de las pirámides tenían demasiada visión de futuro para poner en peligro la duración de la Gran Pirámide colocando cinco millones de toneladas de caliza en granito sobre algo que no fuera una base sólida. Por consiguiente, resulta razonablemente cierto que las cámaras o los corredores que pueda haber debajo del edificio han de ser bastante insignificantes, como lo son aquellos que se encuentran en el interior de la estructura, que ocupan menos de 1/1600 del volumen de la pirámide.


Éliphas Lévi: Los misterios de la kabbala 

La Esfinge egipcia está estrechamente relacionada con la leyenda griega de Edipo, que fue el primero en resolver el famoso acertijo que proponía aquella criatura misteriosa con cuerpo de león alado y cabeza de mujer que frecuentaba la calzada que conducía a Tebas. A cada uno que pasaba junto a su guarida, la esfinge le formulaba la siguiente pregunta: «¿Cuál es el animal que por La mañana camina a cuatro patas, a mediodía con dos y al anochecer con tres?». Los que no podían resolver el acertijo eran aniquilados. 

Edipo dijo que la respuesta era el hombre mismo, que, en su infancia, gateaba sobre las manos y las rodillas, cuando era adulto andaba erguido y, de mayor, se movía arrastrando los pies y apoyándose en un bastón. Al ver que alguien conocía la respuesta a su acertijo, la esfinge se arrojó desde el precipicio que había junto a la carretera y pereció. junto a la carretera y pereció. Existe ademas otra respuesta al enigma de la esfinge, una respuesta que se revela mejor si se tienen en cuenta los valores pitagóricos de los números. El cuatro, el dos y el tres suman nueve, que es el número natural del hombre y también el de los mundos inferiores. 

El cuatro representa al hombre ignorante; el dos, al intelectual y el tres, al espiritual. 
En su infancia, la humanidad camina a cuatro patas: cuando evoluciona, con dos, y al poder de su propia mente el mago redimido e iluminado suma el bastón de la sabiduría. La esfinge es, por consiguiente, el misterio de la Naturaleza, la encarnación de la doctrina secreta, y todos aquellos que no pueden resolver su enigma perecen. Pasar junto a la esfinge supone alcanzar la a la esfinge supone alcanzar la inmortalidad personal.

                                              

 «Soy Isis, señora de toda la tierra. Hermes me ha enseñado y con Hermes he inventado la escritura de las naciones, para que no escriban todas con las mismas letras. He proporcionado a la humanidad sus leyes y he ordenado lo que nadie puede alterar. Soy la hija mayor de Cronos y la esposa y hermana del rey Osiris. Soy la que sale con la estrella canina. Me llaman la diosa de las mujeres. […] Soy la que ha separado el cielo de la tierra. He enseñado su camino a las estrellas. He inventado el arte de la navegación. […] He reunido a los hombres con las mujeres. […] He ordenado que los hijos amen a sus mayores. Con mi hermano Osiris he puesto fin al canibalismo. He instruido a la humanidad en los misterios. He enseñado a reverenciar las estatuas divinas. He establecido los recintos de los templos. He derrocado a los tiranos. 

He hecho que los hombres amaran a las mujeres. Gracias a mí, la justicia es más poderosa que la plata y el oro. Gracias a mí, la verdad se considera hermosa». 
(Véase A Handbook of Eqyptian Religion, de Erman). 

El sistro y la forma de Isis se cubrían con un velo de tela escarlata, que simbolizaba la ignorancia y el sentimentalismo que siempre se interponen entre el hombre y la Verdad. Isis levanta el velo y se descubre ante el investigador auténtico y prudente, que, desinteresadamente, con humildad y de todo corazón, trata de comprender los misterios que lo rodean en el universo. Se advierte a aquellos a los que se revela que guarden silencio con respecto a los misterios que han presenciado. La principal advertencia a los Hombres Sabios es: «Si sabes, guarda silencio». Ante el vulgo y los profanos, los infieles y los desinteresados, no descubre su rostro, porque ellos no podrían comprender los procesos secretos de los mundos invisibles.

Manly Palmer Hall

sábado, 20 de abril de 2019

EL FUEGO SAGRADO EN LA ESPINA DORSAL Y El CEREBRO




Santee llamó a la medulla spinalis (médula espinal) el eje, central del sistema nervioso. En una persona de talla mediana, el cordón espinal tiene alrededor de dieciocho pulgadas de largo, pesa aproximadamente una onza y termina opuesto a la primera vértebra lumbar. La terminación superior del cordón espinal pasa a través del foramen magnun (la gran abertura en el hueso occipital del cráneo), finalizando en la medulla oblongata. A través del cordón espinal corre un delgado canal central llamado el sexto ventrículo. Éste es descripto de la siguiente forma: “Es apenas visible a simple vista, pero se extiende a lo largo del cordón y se ensancha sobre el cuarto ventrículo. En el conus medullaris también se dilata, formando el ventriculus terminalis (Krausai)”.

De acuerdo con el sistema de cultura oculta oriental existen 49 centros nerviosos sagrados en el cuerpo humano, de los cuales los siete más importantes y centros clave están situados cerca de la espina dorsal a diversos intervalos. El número total, 49, es el cuadrado de 7, y es también el número de rondas y subrondas de una cadena planetaria. Cuando son vistos clarividentemente, todos estos centros parecen flores o chispas eléctricas. Cada uno de estos siete plexos principales tiene seis de menor importancia rodeándolo, formando así diagramas en forma de estrellas de seis puntas, aunque los centros no se encuentran ordenados en el cuerpo de esa manera.

Respecto a la continua reaparición del sagrado número siete en conexión con los órganos y partes del cuerpo humano, H. P. Blavatsky escribe: “Recordad que la fisiología, imperfecta como es, muestra grupos septenarios por todas partes del exterior e interior del cuerpo; los siete orificios, los siete “órganos” en la base del cerebro, los siete plexos (el faríngeo, el laríngeo, cavernoso, cardíaco, epigástrico - igual a plexo solar -, prostático y plexo sacro, etc.)”. Estos siete son los plexos negativos de la espina dorsal de primera importancia, pero a los discípulos de los Misterios se les aconseja no intentar el desarrollo de esos centros, porque ellos son polos negativos. Todos los plexos positivos que el verdadero discípulo del más elevado conocimiento debería tratar de desarrollar están situados dentro del cráneo, porque el cuerpo es un polo negativo de ese cuerpo espiritual contenido en la cavidad craneana. Como el cuerpo es controlado por el cerebro, el verdadero adepto trabaja con éste, eludiendo los polos negativos de los centros cerebrales que están situados a lo largo de la espina dorsal. El desarrollo apropiado de los siete discos cerebrales o esferas espirituales interpenetrantes, termina en el despertar de las flores espinales por un proceso indirecto. Guardaos del proceso directo de concentrar o encauzar la respiración interna hacia los centros espinales.

La señora Blavatsky podría haber agregado a su lista de septenarios los siete órganos sagrados existentes alrededor del corazón, las siete capas de la epidermis, las siete glándulas de secreción interna (endocrinas), de primera importancia; los siete métodos por los cuales el cuerpo es vitalizado, los siete hálitos sagrados, los siete sistemas del cuerpo (huesos, nervios, arterias, músculos, etc.), las siete capas del huevo áurico, las siete divisiones mayores del embrión, los siete sentidos (cinco despiertos y dos latentes), y los períodos de siete años en los cuales está dividida la vida humana. Todos éstos recuerdan el hecho de que los siete espíritus primitivos y primarios han llegado a encarnarse en la estructura compuesta del hombre y que los Elohim están realmente dentro de su propia naturaleza, donde, desde sus siete tronos, lo están plasmando en una criatura septenaria. Uno de estos Elohim, el cual corresponde a un color, a una nota musical, a una vibración planetaria y a una dimensión mística, es la clave de conciencia de cada reino de la Naturaleza. Los Elohim se turnan en el control de la vida de los seres humanos.

De acuerdo con los antiguos Brahmanes, el Señor de la raza humana está afinado a la nota musical fa, y su vibración corre a través del diminuto conducto de la columna espinal. Este conducto es llamado el sushumna. La esencia que se mueve a través del sushumna florece finalmente hacia afuera, formando una magnifica flor en el cerebro. Ésta es llamada sahasrara, el loto de mil pétalos, en el medio del cual está entronizado el ojo divino de los dioses. En la India es posible procurarse cromos baratos mostrando a un Yogi meditando con estos centros florales a lo largo de la espina dorsal, conectados simultáneamente por tres nagas o dioses serpientes, los cuales representan las divisiones del cordón espinal. 
El caduceo de Hermes muestra las dos serpientes enroscadas alrededor de la vara central donde vibran como las notas bemol y sostenido del tronco central.

Los dioses naga, o serpientes, a menudo simbolizados con cabezas humanas (algunas veces como cobras con siete cabezas), son motivos favoritos del arte oriental. En un solitario lugar de la jungla, en la Indochina, existen los restos de la antigua ciudad de Ankor Vat, sobre cuya erección nada se conoce, aunque los nativos sostienen que sus grandes estructuras fueron levantadas en una sola noche por los dioses. Estos edificios contienen cientos de esculturas de grandes serpientes, la mayoría de ellas cobras de capuchón. 
En algunos casos los cuerpos, siendo de gran largura, han sido utilizados como barandas alrededor de los muros y al costado de las escalinatas. En los cromos indios, las floraciones a lo largo de la espina dorsal figuran a menudo con diferente número de pétalos. Por ejemplo, uno en la base de la espina no tiene sino cuatro pétalos; el siguiente, alrededor de seis. Cada uno de estos pétalos tiene grabado un misterioso carácter sánscrito representando una letra del antiguo alfabeto. Se cree que los pétalos indican el número de nervios ramificados desde el plexo o ganglio.

Las flores de loto son ornamentadas a menudo con las figuras de los dioses, puesto que todas las deidades del Panteón Brahmánico están relacionadas con centros nerviosos del cuerpo humano, y las tendencias que ellos demuestran mitológicamente son simbólicas de las actividades internas de la naturaleza del hombre. Una pintura oriental muestra tres vórtices, uno cubriendo la cabeza, en el centro del cual se sienta Brahma con cuatro cabezas, siendo su cuerpo de un oscuro y misterioso color. El segundo vórtice, que cubre el corazón, plexo solar y la región abdominal superior muestra a Vishnú sentado en un capullo de loto sobre un lecho constituido por la serpiente del movimiento cósmico enrollada, formando con los siete capuchones de su cabeza un palio sobre el dios. Sobre el sistema generativo se encuentra el tercer vórtice, en el medio del cual se sienta Shiva, siendo su cuerpo de un blanco agrisado y fluyendo de la corona de su cabeza el río Ganges. Esta pintura fue la obra de un místico indio que empleó muchos años en realizar las figuras, ocultando sutilmente en ellas grandes verdades. Las leyendas cristianas podrían ser relacionadas con el cuerpo humano por el mismo método que el empleado por los orientales, porque los propósitos encubiertos en las enseñanzas de ambas escuelas son idénticos.

En la Masonería, los tres vórtices representan las puertas del Templo, en las cuales Hiram fue herido, no existiendo puerta en el Norte porque el Sol nunca brilla desde el ángulo Norte de los cielos. El Norte es el símbolo de lo físico debido a su relación con el hielo, agua cristalizada, y con el cuerpo, espíritu cristalizado. En el hombre, la luz brilla hacia el Norte, pero nunca desde allí, porque el cuerpo no tiene luz propia; brilla con el reflejo de la gloria de las partículas de vida divina ocultas dentro de las substancias físicas. Por esta razón se considera a la Luna como el símbolo de la naturaleza física del hombre. Hiram o Chiram, como debería ser más apropiadamente llamado - considerando que su nombre está compuesto por las letras que en hebreo significan fuego, aire y agua -, representa los misteriosos aire y agua ígneos que deben elevarse a través de los tres grandes centros simbolizados por la escala de tres peldaños y los vórtices florales mencionados en la descripción de la pintura india. Debe ascender también por la escala de siete peldaños, el capullo de siete pétalos antes descripto. Estas flores no deben ser consideradas enteramente desde un punto de vista oriental. El cristianismo podría llamarlas apropiadamente las estaciones de la cruz, porque ellas son lugares sagrados donde el fuego redentor se detiene un momento en su marcha hacia el calvario y hacia la liberación.

La columna vertebral es una cadena de treinta y tres segmentos divididos en cinco grupos: (1) las vértebras cervicales o del cuello, siete en número; (2) las vértebras dorsales o torácicas, de las cuales hay doce (una por cada costilla); (3) las vértebras lumbares, cinco en número; (4) el sacro (cinco segmentos fundidos en un hueso), y (5) el coxis (cuatro segmentos considerados como uno). Los nueve segmentos del sacro y del coxis son atravesados por diez foraminas, a través de las cuales pasan las raíces del Árbol de Vida. El nueve es el número sagrado del hombre, y existe un gran misterio oculto en el sacro y el coxis. La parte del cuerpo desde los riñones hacia abajo fue llamada la Tierra de Egipto por los antiguos Cabalistas, a la cual fueron llevados los Hijos de Israel durante la cautividad. Moisés (la mente iluminada, tal como lo significa su nombre) condujo a las tribus de Israel (las doce facultades) fuera de Egipto, elevando la serpiente de bronce en el desierto sobre el símbolo de la cruz Tao. En la base de la espina dorsal existe un pequeño centro nervioso sobre el cual nada se conoce, aunque los ocultistas creen que el simbolismo de la segunda crucifixión, la que se supone tuvo lugar en Egipto, tiene conexión con el cruce de ciertos nervios en la base de la espina dorsal. Un amigo que visitó México tuvo la gentileza de contar los anillos de las colas de las imágenes de piedra de Quetzalcoatl o Kukulcan, como se lo conoce actualmente. En casi todos los casos eran nueve en número.

La jerarquía cósmica que controla la constelación de Escorpión tiene el dominio de los fuegos ocultos del cuerpo humano. Para simbolizar esto, se les dio el nombre de dioses serpientes, y los sacerdotes iniciados en su misterio exhibían la serpiente enrollada en la forma de uraeus sobre su frente. Estos sacerdotes llevaban también a menudo báculos flexibles tallados en la forma de una culebra, de seis a diez pies de largo. La madera con la cual estaban construidos era especialmente tratada por un proceso ahora perdido. En cierta parte del ceremonial, los sacerdotes encorvaban los flexibles báculos en círculo, poniéndose la cola de la serpiente tallada en la boca y acompañando la operación con invocaciones secretas. Los trascendentalistas de la Edad Media hacían la misma cosa, pero no con el pleno conocimiento que poseían los antiguos sacerdotes. Los señores de Escorpión, que son los grandes iniciadores, no aceptaban a nadie en los Misterios salvo cuando el Sol se encontraba en cierto grado de Tauro, simbolizado por Apis, el Toro. Cuando el Toro llevaba el Sol entre sus cuernos, los neófitos eran admitidos. En astrología geocéntrica, esto ocurre cuando el Sol está supuestamente en el último decanato de la constelación de Escorpión. Esto no era solamente una verdad en los antiguos rituales egipcios, sino que lo es todavía en las Escuelas de Misterios. Los aspirantes a seguir la oculta senda del fuego son admitidos hasta el día de hoy sólo cuando el Sol se encuentra geocéntricamente en Escorpión y heliocéntricamente en Tauro. El grupo de estrellas que constituye la constelación de Escorpión se asemeja estrechamente a un águila con las alas desplegadas, y ésta es una de las razones por las cuales esa ave es sagrada para la Francmasonería, que es un culto del fuego.

Aunque los tres conductos del cordón espinal son llamados en la antigua sabiduría nagas o serpientes ondulantes, y la serpiente que no puede morir hasta la puesta del Sol fue aceptada como  su símbolo, el escorpión también ha sido usado como  emblema del fuego espinal. Este escorpión fue llamado Judas, el traidor, porque él es un detractor, llevando el aguijón en el sacro y el coxis. Nosotros recordamos la leyenda de Parsifal, porque el Castillo del maligno mago Klingsor, situado al pie de la montaña, en medio de un jardín de ilusión, es simplemente un símbolo de esta Ciudad de Babilonia y de la Tierra de las Sombras, donde a menudo el Hijo de Dios es tentado a sacrificar su inmortalidad. Aquí también está la escena que Goethe llamó “Noche de Walpurgis”. Igualmente aquí la falsa luz es encadenada por mil años, como lo relató Milton en su Paraíso Perdido.
Sobre el descenso del fuego espiritual por la espina dorsal, hacia el lugar de las sombras, Milton dice: “¡Él, el Poder Omnipotente, se arrojó temerariamente flameando desde el etéreo cielo, con horrible devastación y combustión, hacia insondable perdición, para morar allí en diamantino cautiverio y bajo el castigo del fuego!”.

Es también desde aquí que las hordas de escorpiones se elevaron, esparciendo decadencia y destrucción en toda la tierra, como se relata en el Libro de la Revelación. Aquí está también la roca Moriah, sobre cuya cima está enterrado Hiram. Aquí acecha Tifón, el Destructor, y Satanás, que fue apedreado. Ésta es la morada de la falsa luz, para diferenciarla de la verdadera que brilla fuera de las regiones de schamayim arriba. Entre estas dos está situado el cordón espinal, una cuerda que une el Arca y el Ancla.

Existe una leyenda entre los orientales que relata que Kundalini, la diosa del fuego serpentino espinal, habiéndose cansado del cielo, decidió visitar la nueva tierra que había sido creada en el mar del espacio. Por lo tanto, bajó por una escala de cuerdas (el cordón umbilical) desde el cielo y encontró una isla (el feto), en el Mar de Meru (los fluidos amnióticos), circundada por las montañas de la Eternidad (el corion), todo lo cual estaba dentro del huevo de Brahma (la matriz de Matripadma). Después de explorar la isla, Kundalini decidió volver a subir la escala otra vez, pero cuando lo iba a hacer, la escala fue cortada desde arriba (el cordón umbilical cortado al nacer) y la isla derivó a lo lejos en el espacio. Teniendo miedo, Kundalini se introdujo en una cueva (el plexo sacro), donde, de acuerdo con ciertas enseñanzas orientales, ella permanece enrollada como la cobra en la cesta del encantador de serpientes, de la cual puede ser atraída únicamente por las tres notas misteriosas de la flauta del encantador. Cuando Kundalini comienza a desenrollarse, asciende como una corriente serpentina de fuego a través de la médula espinal y penetra en el cerebro, donde estimula la actividad del cuerpo pituitario.

La espina dorsal puede dividirse horizontalmente en tres secciones. La sección inferior incluye las vértebras lumbares, junto con los segmentos que forman el sacro y el coxis, y está rodeada por un vapor de un color cárdeno e inflamado. Este vapor es de naturaleza oleosa y hace aparecer al sacro y al coxis del color de la sangre seca. Este color, sin embargo, es más bien vivo que apagado. Más arriba, hacia las vértebras lumbares, el color se vuelve más claro y de aspecto no tan inflamado. Gradualmente se torna anaranjado, y a través de la sección formada por las doce vértebras dorsales hay un dorado resplandor radiante que surge de una línea filiforme de lo que parece ser un río de fuego amarillo. Estos colores se extienden un tanto hacia afuera a lo largo de los nervios que se bifurcan desde la espina dorsal entre las vértebras. Un poco más arriba, el amarillo presenta manchas verdes, y a través de la sección cervical la corriente se vuelve de un color tenuemente azul eléctrico. Por el ida y pingala - dos conductos laterales a lo largo de la médula espinal, paralelos al tubo central, uno a cada lado -, esta corriente de fuego sube y baja incesantemente. Cuanto más arriba va ese fuego, tanto más suaves y menos brillantes son sus tonalidades y más puros y hermosos sus colores, hasta que finalmente se encuentran en una hirviente masa en fusión en el pons de la médula oblongata, donde el fuego comienza casi de inmediato a atravesar el tercer ventrículo y agita el cuerpo pituitario.

Santee describe esta pequeña forma como sigue: “La hipófisis (cuerpo pituitario) se compone de dos lóbulos unidos por tejido conexivo. Una capa de duramáter (diaphragma sellae) los mantiene en la fosa hipofísica. El lóbulo anterior, que es el mayor, se deriva del epitelio de la cavidad bucal, y su estructura se asemeja a la de la glándula tiroides. Sus vesículas cerradas, forradas con epitelio columnario (en parte ciliado), contienen una substancia viscosa como gelatina (pituita), que fue lo que sugirió el antiguo nombre que se daba a este cuerpo. El lóbulo anterior está ahuecado en su superficie posterior (en forma de riñón) para recibir el lóbulo posterior, el infundíbulo, en la concavidad. La hipófisis tiene una secreción interna que parece estimular el crecimiento de los tejidos conectivos y ser esencial para el desarrollo sexual.”

El cuerpo pituitario es el polo negativo, aunque desempeña muchas funciones en el desarrollo de la conciencia espiritual, En cierto sentido de la palabra, es el iniciador, porque "eleva" al aspirante (la glándula pineal). Siendo su polaridad femenina, el cuerpo pituitario vive conforme a su cargo de ser la eterna tentadora. En los mitos egipcios, Isis, que participa de la naturaleza del cuerpo pituitario, conjura a Ra, la Suprema Deidad del Sol (que simbólica aquí a la glándula pineal), para que le comunique su nombre sagrado, lo que así hace finalmente, El proceso fisiológico por medio del cual se realiza esta operación es digno de ser considerado detalladamente.

El cuerpo pituitario comienza a refulgir muy suavemente, y pequeños anillos ondeantes de luz surgen en derredor de la glándula para desvanecerse en forma gradual a corta distancia del cuerpo pituitario. Conforme continua el desenvolvimiento oculto, de acuerdo con la apropiada comprensión de las leyes del ocultismo, los anillos que manan de la glándula van haciéndose más fuertes. Éstos no están distribuidos por igual en torno del cuerpo pituitario. Los círculos se alargan por el lado que mira hacia el tercer ventrículo y llegan en graciosas parábolas a la glándula pineal. Gradualmente, conforme la corriente se va haciendo más poderosa, se aproximan más y más al durmiente ojo de Shiva, coloreando la forma de la glándula pineal con luz dorado-anaranjada y poniéndola poco a poco en actividad. Bajo el suave calor y radiación del fuego pituitario, el huevo divino comienza a estremecerse y moverse y el magnífico misterio del desarrollo oculto se produce.

La glándula pineal es descripta así por Santee: “El cuerpo pineal (corpus pineale) es un cuerpo cónico de 6 mm (0,25 pulgadas) de alto por 4 mm (0,17 pulgadas) de diámetro unido a la cubierta del tercer ventrículo por un tallito achatado, la habenula. También se la denomina epífisis. El cuerpo pineal está situado en el fondo de la fisura transversal del cerebro, directamente bajo el esplenio del cuerpo calloso y descansa entre los folículos superiores de los cuerpos cuadrigeminales, sobre la superficie posterior del cerebro medio. Está estrechamente envuelto por la piamáter. La habenula se divide en dos láminas, la dorsal y la ventral, que están separadas por el receso pineal. La lámina ventral se funde con la comisura posterior; pero la dorsal se estira hacia adelante, sobre la comisura, continuando la cubierta epitelial. El borde de la lámina dorsal se engruesa en la línea donde se une al tálamo y forma la stria medullaris thalami (estría pineal). Este engrosamiento es debido a la presencia de un manojo de fibras de la columna del fornix y la estría intermedia del centro olfatorio. Entre las estrías medulares en el extremo posterior existe una banda transversal, la commissura habenularum, a través de la cual las fibras de las estrías se entrelazan parcialmente con el núcleo habenulato en el tálamo. El interior del cuerpo pineal está compuesto por folículos cerrados, rodeados de crecimientos de tejido conexivo. Los folículos están llenos de células epiteliales, mezcladas con materia calcárea, la arena cerebral (acervulus cerebri). Los depósitos calcáreos se encuentran también en el tallo pineal y a lo largo de los plexos coroideos.”

“La función del cuerpo pineal es desconocida. Descartes sugiere humorísticamente que es la morada del espíritu (la arena) del hombre. En los reptiles se encuentran dos cuerpos pineales, uno anterior y otro posterior, permaneciendo este último sin desarrollar, pero el anterior forma un ojo ciclópeo rudimentario. En el “Hatteria”, un lagarto de Nueva Zelandia, se proyecta a través del foramen parietal y presenta una retina y lente imperfectos, y en su largo tallo, fibras nerviosas. El cuerpo pineal humano es probablemente homólogo con el cuerpo pineal posterior de los reptiles.”

La glándula pineal es un eslabón entre la conciencia del hombre y los mundos invisibles de la Naturaleza. Cuando el arco del cuerpo pituitario hace contacto con esta glándula, se producen destellos de momentánea clarividencia, pero el procedimiento para hacer trabajar constantemente ambos cuerpos juntos requiere no sólo años, sino vidas enteras de consagración y especial ejercitación fisiológica y biológica. Este tercer ojo es el ojo Ciclópeo de los antiguos, porque era un órgano de visión consciente mucho antes que los ojos físicos se formaran, si bien esta visión era más bien un sentido de cognición que de vista en esos remotos tiempos.

Conforme el contacto del hombre con el mundo físico aumento más plenamente, fue perdiendo su entendimiento interno juntamente con la consciente conexión con las jerarquías creadoras. Con el objeto de recuperar esta conexión, es necesario que se eleve sobre las limitaciones del mundo físico. Él no debe, sin embargo, romper su conexión con la humanidad, convirtiéndose en un recluso o en un sonador poco práctico. El ocultista no debe huir de nada; debe transmutarlo todo. En la glándula pineal hay una menuda arenilla, o arena, sobre la cual la ciencia moderna no conoce prácticamente nada. Las investigaciones han demostrado que esta arenilla no existe en los idiotas ni en los que carecen de una mentalidad debidamente organizada. Los ocultistas saben que esta arenilla es la clave de la conciencia espiritual del hombre. La misma sirve como eslabón entre la conciencia y la forma.

Lo expuesto bastará para dar una idea de parte del misterio de la anatomía oculta del hombre. Aquéllos que saben discernir verán en el canal espinal que llega hasta los ventrículos cerebrales - a través de ciertas puertas que la ciencia no conoce - los pasajes y cámaras de los antiguos Misterios. Y comprenderán que el fuego espiritual espinal es el candidato que está siendo iniciado. En el cuarto triangular del tercer ventrículo se confiere el Grado de Maestro Masón. Aquí el candidato es sepultado en el ataúd, y aquí, después de tres días, se levanta de entre los muertos.

Los grados inferiores de los antiguos Misterios conducían a través de tortuosos pasajes donde aullidos y lamentos llenaban el aire, y las llamas del Infierno flameaban en la obscuridad. El neófito que buscaba la luz era conducido primeramente por el mundo inferior, donde tenía que luchar con extrañas bestias y oía los lamentos de las almas perdidas. Todo esto simbolizaba la propia naturaleza inferior del hombre, a través de la cual sus ideales espirituales deben elevarlo hasta la iluminación y la verdad. Los grados superiores de los Misterios se concedían en magníficos edificios de cúpula, donde los sacerdotes, vestidos con albas túnicas, salmodiaban y cantaban, y las luces de invisibles lámparas resplandecían sobre preciosas joyas. 

Los Misterios Mayores representaban la felicidad del alma rodeada por la luz y la verdad. Simbolizaban que el hombre se había "elevado" de entre las tinieblas de la ignorancia, alcanzando la luz de la filosofía. Platón decía que el cuerpo es el sarcófago del alma, porque comprendía que dentro de la forma existía un principio inmortal que podía liberarse de su envoltura mortal sólo mediante la muerte o la iniciación. Para los antiguos, ambas cosas eran consideradas casi sinónimas. Por esa razón Sócrates, agonizando, ordenó a sus discípulos que hicieran una ofrenda cuando muriera, igual a la que tenían que hacer los candidatos al ser iniciados en los Misterios de Eleusis.

El misterio del Ojo Omnividente era algunas veces simbolizado por el pavo real, porque esta ave tenía ojos en todas las plumas. En honor al ojo sagrado de la coronilla de la cabeza, los monjes de todas las naciones se afeitan la cabeza en el lugar en que se supone está situado. Los infantes que apenas han completado su recapitulación embrionaria de la lucha primitiva de la humanidad por la vida, tienen una región hipersensible cerca de la coronilla de la cabeza. El cráneo no se cierra allí inmediatamente. En algunos casos nunca se cierra, aunque generalmente las suturas se unen entre el segundo y el quinto año. La extremada sensibilidad en el área del tercer ojo suele estar acompañada de cierta clarividencia. El niño pequeño está todavía viviendo grandemente en los mundos invisibles. Mientras su organismo físico no le responde, está consciente y activo (por lo menos en cierto grado) en esos mundos con los cuales se halla conectado por la entrada abierta de la glándula pineal. Gradualmente, ciertas manifestaciones de su conciencia superior entran en su organismo físico y cristalizan en la fina arenilla que se encuentra en esa glándula. No hay arenilla en la glándula pineal hasta que entra la conciencia.

No sólo estas dos glándulas de la cabeza son enormemente importantes, sino que todo el sistema glandular, en especial las glándulas endocrinas ejercen una tremenda influencia sobre el cuerpo humano, Los corpúsculos blancos de la sangre no son realmente generados ni por el páncreas ni por el bazo, sino que se forman por la actividad del doble etérico, que está conectado con la forma física a través del bazo. Una corriente continua de corpúsculos sanguíneos blancos, parcialmente etéricos, fluye del mundo invisible al organismo visible a través de la entrada del bazo. Lo mismo ocurre con el hígado, porque los corpúsculos sanguíneos rojos son hasta cierto punto una cristalización de las fuerzas astrales, pues el hígado es el portal que conduce al cuerpo astral.

Las siete glándulas mayores de secreción interna están bajo el control de los siete planetas, y cada una de ellas es realmente un cuerpo septenario, de la misma manera que todos los órganos vitales lo son. El corazón se divide en siete órganos completos mediante cierto proceso de anatomía oculta, lo mismo que el cerebro. El hecho de que el cerebro humano se parezca mucho en ciertos detalles - especialmente los órganos agrupados en su base - a un embrión humano andrógino, es suficiente para incitar a más amplias investigaciones. Alguna vez los médicos descubrirán que el conocimiento de los órganos y funciones del cuerpo humano es el método más importante y completo para comprender las religiones de todo el mundo, porque todas las religiones - aun las más primitivas - están basadas en las funciones de la forma humana. No fue, pues, sin razón, que los antiguos sacerdotes colocaron en el dintel de los templos la inmortal sentencia:

HOMBRE, CONÓCETE A TI MISMO.


Manly Palmer Hall